BRUSELAS, 9 de enero de 2026 – Agencia de Noticias Total-TNA – La Unión Europea dio este viernes un paso decisivo al aprobar, por mayoría cualificada de sus Estados miembros, el acuerdo de libre comercio con el Mercosur, un entendimiento largamente negociado durante más de 25 años y atravesado por fuertes resistencias internas, en particular del sector agropecuario europeo y del gobierno de Francia. Para destrabar el proceso no fue necesaria la unanimidad, sino el respaldo de una mayoría cualificada, un mecanismo que permitió avanzar aun frente a resistencias políticas relevantes. El acuerdo comercial, que vinculará al bloque europeo con los países del Mercosur—Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay—, apunta a eliminar aranceles, ampliar el comercio bilateral y consolidar un mercado integrado de alrededor de 780 millones de consumidores. Desde Bruselas destacaron que se trata del mayor acuerdo de libre comercio jamás negociado por la Unión Europea, tanto por volumen económico como por alcance geográfico. Sin embargo, el entendimiento no estuvo exento de tensiones. París sostiene que las bases del pacto quedaron obsoletas tras décadas de negociación y que no reflejan adecuadamente las exigencias ambientales actuales. A pesar de estas objeciones, potencias como Alemania y España se posicionaron firmemente a favor del acuerdo, al considerar que abrirá nuevas oportunidades de exportación para la industria y los servicios europeos, además de fortalecer la proyección geopolítica de la UE en América del Sur, una región donde China ha ganado peso como proveedor industrial y comprador de materias primas. Desde el punto de vista económico, estimaciones de Bloomberg Economics señalan que el acuerdo podría impulsar el producto del bloque Mercosur hasta un 0,7%, mientras que el impacto en la economía europea rondaría el 0,1%. Con este respaldo político, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quedó habilitada para viajar a Asunción y firmar formalmente el acuerdo el próximo lunes junto a los países sudamericanos involucrados. La aprobación se concretó en una reunión de embajadores de la Unión Europea celebrada en Bruselas, donde se alcanzó la mayoría necesaria pese a la oposición explícita de algunos Estados miembros, entre ellos Francia e Irlanda. El presidente Emmanuel Macron calificó al acuerdo como “de otra época” y cuestionó que se exponga a sectores agrícolas sensibles y estratégicos para la soberanía alimentaria europea. Durante las horas previas a la votación se registraron protestas de agricultores en París y manifestaciones en Polonia, reflejo del temor del sector agropecuario europeo a una mayor competencia de productos sudamericanos, especialmente en carnes y granos. Más allá de los números, en Bruselas subrayan que el entendimiento tiene un valor estratégico clave en un contexto global marcado por la competencia comercial y la reconfiguración de alianzas. El acuerdo aún deberá ser ratificado por el Parlamento Europeo, un trámite que promete reabrir el debate político, pero que llega ahora con un respaldo institucional decisivo por parte de los gobiernos del bloque. Los críticos sostienen que el ingreso de importaciones a menor costo podría afectar la rentabilidad de los productores locales y poner en riesgo estándares ambientales y sanitarios. Un punto clave para destrabar el aval fue el giro de Italia, que semanas atrás había frenado la ratificación en la cumbre europea y se había convertido en el voto decisivo. Roma terminó respaldando el acuerdo luego de que la Comisión Europea ofreciera recursos adicionales para el sector agrícola en el próximo presupuesto plurianual del bloque y aceptara reforzar las cláusulas de salvaguardia. Estas salvaguardas incluyen la posibilidad de iniciar investigaciones para suspender aranceles preferenciales si se detecta un aumento significativo de importaciones desde América del Sur o una caída de precios respecto del promedio de los últimos tres años. El umbral para activar ese mecanismo se fijó finalmente en el 5%, por debajo de propuestas anteriores, tras presiones de países reticentes y del Parlamento Europeo. Francia mantuvo su rechazo.
La UE aprueba el acuerdo de libre comercio con Mercosur
La Unión Europea aprobó un acuerdo de libre comercio con Mercosur por mayoría cualificada tras más de 25 años de negociaciones. A pesar de la resistencia de Francia y los agricultores europeos, la decisión se tomó con expectativas de crecimiento económico y para fortalecer la posición de la UE en Sudamérica.